La hija pródiga

La nobleza de corazón...leer cuantas veces y cuando sea necesario

NOTA: Deberías leer esto, sin importar la situación, leerlo cuando desfallezcas, cuando todo se vuelve insoportable e inmanejable, cuando estés feliz y dichosa porque recuerda que el control de la vida no depende sólo de ti, depende de El. 

Hoy en una sola conversación y confesión me han dicho que soy noble, y yo me pregunto hoy...¿Qué es ser noble? No es la primera vez que me lo dicen, pero hace mucho tiempo tampoco lo escuchaba. Pensaba hoy en el monólogo más intenso y franco que hace más de dos años no tenía, en el silencio, en la intimidad con Dios. Pensé justo después de aquella larga confesión, que tenía que hacer un escrito para todas la veces que estuviera en una crisis, y por ahora sólo sería para mi, quizá  para alguien más.

Hoy experimento a Dios desde un momento crudo y gris de mi destino; hoy le dije que necesitaba otra segunda oportunidad de las otras cuantas e infinitas que me ha dado, le dije eso mientras me duchaba, que aun quería esperar en Su Palabra, en Su Voluntad, y que me perdonara, porque lo evitaba cada vez que podía, y hasta el momento lo había evitado, pero mi destino no quería hacerlo más. Dios sabe que no puedo ser hipócrita, y al menos fui coherente cuando me alejaba porque no era capaz de orar mientras seguía por el mundo como si nada: sorda, ciega y muda. Debo decir que me siento ahora absolutamente extraña, siento que voy en contra de la sociedad absurda y oscura, que me analiza y me alimenta los placeres de ese consumismo dañino, eso que solía gustarme pero no me llenaba, solo vacíos y pesadillas me dejaban para despertarme agobiada y con pereza de no hacer nada por mi misma. 

Hoy me he considerado como una valiente, y le digo a Dios hoy, que no me olvide y que perdone por tantas irreverencias, talvez viví lo que me faltaba para convencerme de Su verdadero amor, de ese amor incalculable, ese amor real, ese que espera pacientemente, es que perdona las veces necesarias. Supongo que El está feliz porque he vuelto como la hija pródiga. No había pensado en esa palabra, pero asi me siento arrepentida y desdichada, con una débil esperanza de cambio, pero aún así logro mantenerme con algo de fuerza para volver.

Después del fracaso amoroso, de la crisis del futuro profesional, de continuar para terminar y ahora, de encontrar una esperanza en medio del contexto difícil y colectivo. Me limito a contar lo que me dijo mi guía espiritual, ese ser que logra brillar y dar un consejo sabio en medio de la monstruosidad actual. La vida no es lineal, es una sucesión de actos de prosperidad y de crisis, en la adversidad está la bendición, (una de las pocas frases de una serie de Netflix que valdrá la pena ver y asociar para este día). La gente joven ya no habla de castidad, de virginidad, porque no existe, pero no porque eso se diga quiere decir que sea real o cierto; es amor propio y no sólo por guardarse para otra persona (Coincido con el padre), sino porque es propio del cariño hacia sí mismo y hacia Dios. Mantén tu esencia, eres tú, no la cambies, sólo trata de ser fiel a tus principios, sigue siendo noble. Así, las cargas no me pertenecen todas, debo soltarlas, no todo se puede controlar. Lllevo casi unas nueve horas llorando, me duelen los ojos, pero nada se compara con ese sentimiento de paz, ese momento de tranquilidad, en donde le dices a Dios que le agradeces por haberte escuchado con sinceridad, por haber estado ahí siempre aunque lo ignoraste por cuidarte y protegerte, por amarte en silencio. Ese sentimiento de respiración profunda, con cierto dolor por haber huído durante tanto tiempo; puede que ahora todo se vuelva un poco más caótico que antes, pero el miedo irá desapareciendo, cómo me alegra haber seguido el consejo de mi amiga S: Refúgiate en el Señor, Él te sostendrá, aunque no lo puedas ver. No le respondí, porque le dejé esa exhortación a mi alma y ella finalmente la ha aceptado, casi una semana después. 

Esto de cualquier modo iba a doler, pero ese paso tan necesario fue lo que me hizo pensar en cuánta verdad había en las tres caídas de Jesús durante su camino a la crucifixión. Todo dolía, pero al mismo tiempo valía la pena, entregarse por una recompensa mayor, por ese amor infinito que quiero volver a experimentar. Admito que no será fácil, me lo dijo que vendrían más tentaciones, y eso no lo puedo olvidar pero tampoco ignorar. La aflicción no me deja razonar, ha sido un dia fuerte y de búsqueda espiritual, de hallar todo lo que se me había perdido por buscar el placer mundano, cuando creí que era consciente de eso, pero sólo me dejé llevar a emociones superflúas y vanas. Aún no he averiguado que es ser noble de corazón y me sorprende aún que me lo hayan dicho sin haberme conocido lo suficiente. Debo confiar en Dios, todo será mejor pero debo perseverar y confiar. Quisiera volver a darle ese lugar que se merece en mi ser, porque lo desplacé todo el tiempo. Y por eso le pido perdón. 

Recordé que hay una paz y una tranquilidad que es irremplazable, es única y es verdadera, la que permanece con amor adentro y en comunión con Dios. Ya la había experimentado hace mucho tiempo mientras me reponía de las desdichas del mundo, de las decepciones humanas y de la falta de valores de la sociedad.

"Algo curioso a tener en cuenta es que quien actúa siempre con el corazón por delante sin atender costes ni esperar beneficios, no suele cambiar con el tiempo. No es tan fácil arrancar nuestras esencias así como así, porque aunque duelan los desaires, las decepciones o las pequeñas traiciones, nadie puede huir de su identidad.

Las personas buenas son, por encima de todo, auténticas y ser auténtico es ser uno mismo, guiado siempre desde la sinceridad interior. Ahí donde no caben los fingimientos, las mentiras o los egoísmos."

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/una-buena-persona-siempre-tiene-una-pizca-inocencia/

Según el diccionario: Alguien fiel a sus principios, que carece de maldad, que tiene gran calidad y valor. Sincera, desprecia el engaño, valiente porque defiende lo justo sin tener miedo. Corazón fuerte para aspirar los altos ideales. Corazón generoso para el trabajo. 

Es lo que puedo recoger, mientras digo que casi todo eso que se menciona, yo ya lo había perdido de alguna manera hace tiempo, pero aún asi me atrevo a decirlo hoy sin miedo y con ganas de ser mejor, de cambiar para bien; y que no me veré caer hasta la frustración y la depresión, no me dejaré caer porque Dios tampoco lo permitirá.

Buenas noches

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